En 1994, aprender informática en España era casi un acto de fe. Las academias estaban llenas de universitarios que memorizaban comandos de MS‑DOS, escribían en WordPerfect 5.1 sin ver el formato en pantalla y hacían malabares con Lotus 1‑2‑3 o dBASE III Plus. No existía Internet, no había tutoriales en vídeo, y el ordenador era un territorio misterioso reservado para unos pocos. Pero todo cambió en 1995. La llegada de Windows 95 y el desembarco de Internet transformaron la informática en algo cotidiano, accesible… y de repente, aquellas academias que habían sido un negocio imparable empezaron a quedarse vacías.
Esta es la historia de un auge fulgurante, una caída inesperada y un momento en el que la tecnología cambió para siempre la forma en que aprendíamos.