Mientras los quioscos se llenaban de CDs con demos de 14 MB, en 1998 España empezaba a descubrir Internet entre interferencias telefónicas. En esa 'prehistoria' digital, organizamos el I Mundial Online de FIFA 98, un torneo forjado sin fibra óptica ni servidores dedicados. Nuestra arma era un módem de 56k y el refugio, las rudimentarias webs de Arrakis. Esta historia es un viaje a las tripas de una red que gateaba, donde los resultados se enviaban por correo electrónico y el mayor enemigo no era el rival, sino que alguien en casa necesitara usar el teléfono. Picaresca, frames imposibles y una pasión por el fútbol que desafiaba a cualquier conexión de la época.
Acompáñame en este brindis por la informática clásica. Un homenaje a quienes, con un joystick en una mano y las etiquetas básicas de HTML en la otra, no esperamos a que llegara la modernidad: la construimos nosotros, con paciencia, a base de código y pura fe.